16 de octubre de 2007

Daltexia

Tenía un amigo de pequeño que padecía una rara enfermedad: daltexia. Entonces no sabía ni cómo se llamaba la enfermedad. Lo sé ahora porque me he especializado en ella, a pesar de que sólo se ha constatado un caso en el mundo, el de mi amigo, y éste no se dejaba tratar.

Pero seguro que están ansiosos por saber el curso de la enfermedad de mi amigo, así que les cuento la historia. Resulta que este chaval, en la escuela, confundía los colores, y las letras. De hecho su dolencia estaba entre la dislexia y el daltonismo, de ahí el nombre: daltexia. Cuando en EGB nos pedía la seño que pintásemos por ejemplo, una fruta, él se dedicaba a escribir el nombre del color en trazaos muy pequeños, rellenando toda la figura. Es difícil de explicar. En lugar de pintarla, la garabateaba con letras ilegibles que decía "azul, azul, azul, azul, azul...." y eso que era una fresa. Los psicólogos del colegio se volvían locos. En otra ocasión le pidieron que escribiera los días de la semana y él los pintaba con los siguientes colores: verde, morado, amarillo, rojo, naranja, marrón y negro. La enfermedad fue avanzando y no sólo mezclaba colores y letras, también notas musicales, funciones sintácticas, números y un montón de conceptos diferentes. Por ejemplo seis por siete era fa y cuatro entre dos, complemento directo. En la oración "Juan come manzanas" que él escribía como "(pintura rosa) (símbolo de la clave de sol) 54" "pintura rosa" era coseno de 34; "clave de sol" era verde y "54" era mitocondria. Como podrán suponer su vida académica fue un completo fracaso y también lo fue su vida social, puesto que ningún padre nos dejaba ir con él.
Al llegar a BUP lo perdí de vista, pero no lo olvidé y decidí estudiar psiquiatría para poder ayudarlo. Me especialicé en una de las mejores universidades del mundo y comencé mi tesis doctoral sobre la daltexia. Obtuve un aprobado cum laude y mi tesis se publicó en todo el mundo. Pero mi amigo de la infancia no se dejaba tratar y yo me estaba arruinando. Hasta que me lo encontré un día en la puerta de mi casa. Me quedé mirándolo y le dije:
-Viriato, Chindasvinto, Teodorico; Logaritmo de 64; Complemento circunstancial de lugar; sulfuro de hidrógeno; semicorchea.
Él se asustó bastante. Guardó silencio y por fin musitó un "no se lo digas a nadie" y se marchó.
¡Estaba fingiendo!

4 comentarios:

Delincuente Fallero dijo...

Que casualidad hoy hemos coincidido los dos en nuestros posts y los 2 hemos hablado de colores.

Raíz cuadrada de 81, logaritmo neperiano, clave de Do, pretérito pluscuamperfecto, azul.

nimue dijo...

oooh! muy bueno :)

mi amigo el Musafir tiene algo parecido a lo de tu cuento. Los especialistas lo llaman sinestesia y es más habitual de lo que parece. Y creo que él no quiere que se lo quiten!

aquí, su página:

http://es.geocities.com/margozi2000/sinestesia.html

Delincuente Fallero dijo...

Este verano lei, no recuerdo en que revista, algo sobre esta "enfermedad", no recordaba su nombre, incluso acepta a sentidos.

Al final entenderé el anuncio ese que decía "¿A que huelen las nubes?"

Shoshana dijo...

jo! yo iba tambien hablar del Musafir pero mi hermanisima se adelantó.... es una "enfermedad" bonita de padecer la sinestesia,al que no la quiera se la cambio por la mia...