14 de septiembre de 2007

Pleno arriba, pleno abajo

Que en la vida todo es del color del cristal con el que se mira es un axioma digno de tener en cuenta. Digo esto después de presenciar el pleno de ayer por la tarde. El punto más peliagudo, ya que el resto se aprobó por unanimidad, era la reestructuración de algunos órganos y departamentos del ayuntamiento y funcionarios. Valentín Fernández y Amparo Folgado protagonizaron un debate que fue de guante blanco por las formas de ambos. Las posturas eran claras: Por un lado el socialista reclamaba que se diera más información acerca de las reestructuraciones en algunas áreas y rechazaba que se hubiera reemplazado a algunos funcionarios, con las consiguientes revisiones en sus contratos o salarios. Por otra parte la popular le contestaba que en el marco de las nuevas delegaciones establecidas, necesitaban ir cambiando algunos puestos y reorganizando otros, como ya se ha hecho en el pasado. Cada cual tenía sus razones y ambas parecían coherentes. Y ahí sale, que en una réplica de la alcaldesa defendiendo su postura, un grupo de personas del público le dedican una ovación. Inmediatamente el portavoz en funciones reclama que no es correcto que se aplauda y la alcaldesa pide respeto al público. A mí, qué quieren que les diga, el aplauso me pareció fuera de lugar y me abochornó un poco. Pero teniendo en cuenta que se trataba de personas mayores no le di demasiada importancia. Sin embargo, Encarna Redón me dijo que estaba muy ofendida. Al decirle que no entendía por qué, me contestó que no comprendía cómo la gente aplaudía el recorte salarial de algunos funcionarios. Hombre, digo yo que ésa no sería su intención, pero podríamos preguntárselo uno por uno a ellos, a ver qué dicen. Intuyo que la mayoría secundó un aplauso que alguien inició. Buscarle otras explicaciones me parece que es, como se dice vulgarmente, "mearse fuera del tiesto". Pero insisto, como ya he dicho antes, no es éste el lugar para ir a jalear a nadie, porque eso podría provocar enfrentamientos que nadie desea. Quien quiera chillar, que se vaya al fútbol.
Finalmente la propuesta se aprobó con los votos en contra del BLOC y del PSPV y a favor del PP. Por cierto, que las anécdotas que se están sucediendo a raíz de si votamos que se vote ahora o no se vote, son dignas de guardarlas en una antología de los plenos y, visto lo largo que se hizo el de ayer, ayudan a aligerar y relajar el ambiente. Sento siempre nos deja alguna perla.
En resumen, a algunos les pareció un pleno en el que se aprobó algo negativo y a algunos les pareció un síntoma de normalidad democrática hacer estos cambios. A algunos los aplausos les parecieron una gran ofensa y a otros una acción más propia de pueblo de película de Berlanga.
Lo mejor, sin duda, el acabar el pleno y poder saludarse todos -concejales y público - y comentar cosas del verano, del fútbol o de la vida en general, independientemente de las posturas de cada uno. Ése es sin duda el mejor haber de nuestra corporación. He estado en plenos en los que los portavoces -todos- se han dicho cosas muy duras e incluso desagradables, pero siempre al acabar ha habido buen ambiente. Que no lo perdamos, a pesar del cristal que llevamos puesto todos.

P.D. Ayer olvidé mencionar a Mª Cruz Nieto como otra de las concejales jóvenes del ayuntamiento. Le ruego no me lo tome en cuenta.
Y un saludo a Pepe Veiga, que ya sé que me lee. Moltes gràcies.

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