5 de septiembre de 2007

Cretinos II

Dentro de nuestra serie de cretinos veraniegos y hasta que la apertura del curso político local nos dé argumentos para ponernos un poco más transcendentales, dedicamos hoy nuestro capítulo a un grupo de personas: los calzoneros.

De toda la vida, la ropa interior ha recibido ese nombre: interior. Si acudimos de nuevo al diccionario, la definición de interior es diáfana: Que se encuentra dentro de algo. De ahí su nombre. Interior. Para que se ponga dentro de la ropa. Para que no se vea. Para que oculte las partes íntimas. Pero hete aquí que el sr. Beckham y un creativo publicitario de Calvin Klein pensaron que quién se iba a gastar 60 euros en unos calzoncillos de diseño si nadie podía saber que había hecho semejante estipendio en ellos. Así que se les ocurrió que sería interesante -económicamente hablando, claro- que a David se le viera el slip en las fotografías. Y a partir de ahí vino el resto. Los humanos, que en masa somos bastante estúpidos, les hemos bailado el agua. En especial nuestros púberes, que se han lanzado a comprar pantalones "bajos" (con una cintura a la altura del tobillo) que permitan que se pueda ver la banda de goma del calzón que lleva impresa la marca.

Esta moda no ha quedado circunscrita al ámbito discotequero o del fin de semana, sino que podemos verlo en todas las situaciones y ambientes e incluso, el que más duele, en las piscinas y playas de España. De todos es sabido, en especial de los hombres, la rara habilidad que tienen los machos españoles en mantener en condiciones el fondo del calzón. Los frenazos y derrapes de algunos de ellos, que descuidan la higiene íntima después de cada episodio, colorean el calzoncillo. Por este motivo siempre me ha parecido especialmente asqueroso que la gente tomara el baño con la ropa interior puesta bajo del traje de baño, puesto que podría dejar pequeños fragmentos de sus deposiciones en el agua común. De pequeño, sospechaba que la leyenda del agua que se colorea con las micciones ya me olía a mentira y este hecho ha quedado sobradamente demostrado con los años y a la vista de las costumbres a las que se han entregado nuestros jóvenes.

Es lo que sucede cuando una sociedad abandona al Ferry's de toda la vida.

No hay comentarios: