14 de agosto de 2007

LA INVASIÓN DE LOS LADRONES DE CUERPOS.

(Publicado en el número 117 del diario La Opinión de Torrent)

Éste es el título de una película de Don Siegel. Probablemente usted la haya visto por televisión en alguna de esas sesiones de domingo por la tarde en la 2. El argumento es el siguiente: en un pueblo de California, unos extraterrestres “secuestran” los cuerpos de los humanos, adoptando su identidad, para hacerse con el control del mundo. Si bien no exactamente así, tuve una sensación bastante parecida la mañana del día 30 de julio en nuestro pueblo. Las calles se encontraban vacías. Apenas había coches circulando por ellas ni personas en sus aceras. -¿Dónde está la gente?- me preguntaba, mientras infructuosamente trataba de encontrar un comercio abierto. Empecé a sospechar que alguien había robado los cuerpos de los torrentinos, cuando caí en la cuenta que era un día festivo y cesó mi angustia. Afortunadamente ningún meteorito espacial había secuestrado a mis convecinos. Casi con toda seguridad habían escapado a las playas, al Vedat o se encontraban encerrados en sus hogares.

Esta escena de ciudad fantasma se repite en estos días de agosto. Durante el año es más difícil de encontrar. Tal vez la tarde del domingo de Pascua sea una de ellas. Y contrasta con los miles de personas que abarrotaban las calles de Torrent apenas unas horas antes, en la bajada de moros y cristianos o unas horas después, en la procesión de los Santos Patronos.

Llega agosto y la gente se marcha de vacaciones. Son días en los que los más afortunados tendrán la oportunidad de marcharse al chalet, al apartamento, al hotelito o al cámping y los demás permanecen en casa, rezando para que el apagón de Barcelona no llegue a nuestra localidad y nos prive del aire acondicionado que viene a sofocar estos calores. Y resulta que rutinas de lo más habituales el resto del año se vuelven auténticas odiseas, como comprar una barra de pan en un horno, si queremos evitar comernos el engrudo que nos venden los supermercados; o poder tomarse un refresco en alguna terraza del centro histórico de Torrent. “Cerrado por vacaciones” rezan los cartelitos que cuelgan de sus escaparates. En cambio, quienes no parecen haberse ido de vacaciones son los muchachos que circulan con sus motos a escape libre, o los que comparten la música de sus coches con todos nosotros, ahora que se hace más preciso tener abiertas las ventanas y balcones de la casa.

Así que, ya lo sabe. Si está leyendo La Opinión mientras busca desesperadamente un horno abierto por la avenida, o en su salón sudando la gota gorda, mientras un grupo de jovenzuelos ensaya en la calle cómo suenan los nuevos tubos de escape de su moto; déjese de historias, coja a la familia y váyase a la playa, a la piscina o al oceanográfico. Tómese una horchata en Alboraya o un arroz en la Malva-Rosa. Suba al Vedat y pasee por los pinares, antes que nos los arrebaten. Si no puede irse lejos quédese de viaje aquí Algunos gastan miles de euros y hacen cientos de kilómetros en venir a estas tierras. Por algo será.

Felices vacaciones.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Estás pillao, cómo tienes tanta imaginación, seguro que estás tdo el dia pensando, lo de los ladrones de cuerpos me ha impactado,

por cierto, te he visto la cara en la opinión y no me imaginaba que fueras así,

le has quitado el encanto, como en la radio, te imaginaba con gafas, y barba,

Arturo García dijo...

No, el de las gafas y la barba es El Solitario.

Anónimo dijo...

Me encantaría poder convencerte de que en Torrent por suerte, existen muchos mas sitios para tomar un café o poder comprar una buena barra de pan, que el centro histórico que tanto anhelas, entiendo que tengas un amor especial a ese entorno, pero creo que cierras los ojos y no eres del todo consciente de la realidad de esta maravillosa ciudad, aunque los que nos gobiernan, se empeñen en mirar hacia otro lado y quieran robar nuestros cuerpos.

Arturo García dijo...

Sí, tienes razón. Pero comprende que cada uno busca el pan y el café cerquita de su casa...
Feliz verano.