12 de junio de 2007

La llamada

Por extraño que parezca, mis hijos me regalaron un móvil con motivo del día del padre. Es extraño porque no tengo hijos y era el mes de diciembre. Pero la intención es lo que cuenta.
Desenvolví el paquete y saqué el artilugio. Leí detenidamente las instrucciones de uso y lo conecté. Marqué unos números al azar y me contestó una voz bastante sugerente:
-¿Diga?- preguntó mi interlocutor.
-Hola, buenas tardes- le dije.
-Sí, ¿quién es?, ¿nos conocemos?- quiso saber intrigado mi nuevo amigo.
-La verdad es que no. He tecleado unos números al azar y ha salido usted. Podríamos decir que le ha tocado la lotería. Fíjese si hay números y ha salido el suyo. Enhorabuena.
-¿Y cuál es el premio?- quiso saber.
-¿premio? No, no hay ningún premio. Lo siento. Sólo podemos hablar.
-Hablemos pues, - propuso- estoy bastante aburrido y será agradable charlar con alguien para variar.
En ese momento sentí una profunda compasión de aquel hombre, ya que parecía un tipo solitario y circunspecto, como yo. Así que, lleno de empatía, seguí la conversación.
-Parece que el boom inmobiliario ha tocado techo, ¿no?- dije para empezar alguna conversación.
-Estoy de acuerdo -afirmó- y ¡ya era hora! Hace poco compré un piso en el centro y ¡no vea usted qué precios!
-¿Qué me va a decir de precios? - le repliqué - ¿y los gastos de notaría?
-Claro, si es lo que decía mi madre, "Hijo tú estudia para notario", pero yo siempre he sido muy díscolo y estudié más bien poco.
-¡No me diga! ¡Mi madre también quería que estudiara para notario!- le dije entusiasmado de tener tanto en común con mi nuevo amigo.
-Vaya, vaya. Parece que este encuentro no ha sido tan casual, debe tratarse del destino. Ya lo decía mi horóscopo hoy: "Hablarás con alguien muy cercano". Yo es que soy capricornio, ¿sabe?.
-¡Como yo!- le dije mientras empezaba a mosquearme.
A partir de entonces empecé a sospechar que algo no iba bien. Resulta que aquel hombre había nacido en 1954 al igual que yo, y , al igual que yo, había hecho el servicio militar en Melilla en el 73; había veraneado en Torrevieja con su familia hasta 1978 , año en que su padre, igual que el mío, había fallecido; había estado tres veces a punto de casarse pero su pereza había dado al traste con todos los intentos; había estado afiliado al PDP en las primeras elecciones democráticas pero se desencantó y acabó votando, primero a Felipe y después a Aznar... Todo parecían casualidades de dos vidas paralelas. Tanto que creí estar hablando conmigo mismo.

Pero enseguida me di cuenta de que no era posible.


Yo no tenía cobertura.

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