25 de junio de 2007

Enfrentamiento.

Una de las cosas que menos me gustan es el posicionamiento irracional, inamovible y visceral del que algunas veces todos -en mayor o menor medida- hacemos gala. Es normal que un aficionado al fútbol siga incondicionalmente al equipo de sus amores (¡Amunt València!) o que un simpatizante de un partido considere que la gestión que éste va a hacer de la cosa pública mejorará con creces al contrario. Pero de ahí a ponerse una venda en los ojos y no querer ver más allá de tus narices media un abismo.

En las últimas semanas han proliferado multitud de blogs - como éste mismo - en los que se comenta la pólítica local con mayor o menor acierto. Inevitablemente todos tenemos nuestras simpatías y no las ocultamos. Pero a veces se observa en los diferentes posts y comentarios posiciones maniqueístas que sólo dan pie a estériles disputas y a inútiles enfrentamientos. Lo más grave de todo es que, en muchas ocasiones, se basan en "me han dicho que" o "parece ser" lo cual da a estas discusiones un carácter de recreo de primaria que dan ganas de llorar.

¿Es este ayuntamiento mejor que el anterior? Obviamente cada uno, en función de lo que ha votado, tiene su opinión. Pero pensar que con el nuevo equipo de gobierno vamos a atar los perros con loganizas -como hacen unos- o creer que van a desmantelar el edificio del ayuntamiento para venderlo por piezas -como hacen otros- es un disparate.

En las últimos días he podido departir amablemente con Bresó y con Beguer a pesar de las diferencias ideológicas que nos separan. Y sé de buena tinta la relación cordial que se mantiene en la mayoría de plenos y comisiones entre los distintos grupos municipales, a pesar del enfrentamiento que pueda darse en el debate político.

Vivimos en el mejor pueblo del mundo. Hagámoslo un poco mejor entre todos.

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