12 de junio de 2007

El bajito

Érase un hombre relativamente pequeño. Ya en el colegio tuvo sus problemas con algunos compañeros por su escasa estatura. Sus padres y profesores mediaban en los conflictos, que casi siempre empezaba él, para acabar buscando su protección. Una vez finalizó el colegio anduvo de un lado para otro sin llegar a cuajar en ningún sitio. Por fin encontró un empleo estable y una compañía femenina. Como esta mujer era sensiblemente más alta que él, nuestro amigo comenzó a ponerse dobles y triples suelas en los zapatos. Orgulloso de ir elevándose del suelo, insitió en su empeño y añadió unos considerables tacones. Poco a poco fue olvidando lo pequeño que en realidad era y fue creyéndose su altura. Hasta que llegó un momento en que empezó a despreciar a los bajitos y a tenerlos por objetos de sus mofas.

Aunque él continuaba siendo bajo.

Pasado un tiempo se encontró con un compañero del colegio. No era uno de los que se había burlado de él en la escuela, pero poco importaba. Muy ufano, nuestro amigo se puso a su lado y comenzó a mirarlo por encima del hombro con cierto desdén, mientras el otro lo observaba con cara de no entender nada. Entonces el pequeño gran hombre le soltó un sopapo y le partió el labio. Aquel día regresó a casa triunfador, como si hubiera hecho justicia. ¡Qué se habrían creído aquellos! ¡Él era el más alto!.

Aunque él continuaba siendo bajo.

A partir de entonces comenzó a maltratar a todo el mundo fuera cual fuera su defecto: no sólo bajitos, sino también obesos, feos, ... todos aquellos que no pertenecieran a su mundo ideal eran objeto de sus críticas. Abandonó a su mujer y cambió de amistades: a cada cual más guapo y perfectos...compró un coche mejor, una casa mejor, tuvo mejores hijos y más dinero...
Un día se le rompió el tacón y se cayó.
Un niño que lo vio empezó a reírse de tan ridícula situación.

Nuestro hombre ya no era sólo bajito. Ahora también era un cretino.

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