19 de junio de 2007

Al hilo de la toma de posesión

Pasadas ya tres jornadas desde la toma de posesión de la nueva corporación municipal, me gustaría lanzar algunas reflexiones acerca del desarrollo del acto. Son reflexiones que he ido pensando a lo largo del fin de semana y del día de ayer, escuchando y leyendo las opiniones de muchas personas que estuvieron en el ayuntamiento el sábado por la mañana:
- Algunas personas han criticado que para acceder al salón de actos donde se celebró la toma de posesión hubiera que llevar una invitación. Otros han ido más allá y han considerado el acto como privado y clasista (incluso gente que entró con invitación-¡haberla rechazado si no te parecía justo!-). Hay que decir en descargo de los que lo organizaron así que todo el mundo que quiso presenciarlo pudo hacerlo en persona o a través de las pantallas gigantes habilitadas en el vestíbulo o el salón de plenos.
Pero, ¿cuál hubiera sido la mejor opción?. Un lector me dice que en l'auditori o el pabellón. Hacerlo así hubiera supuesto un aluvión de críticas por desterrar el pleno más importante de todo el mandato fuera del ayuntamiento o incluso hubiera supuesto comparaciones odiosas con los actos que allí se desarrollan habitualmente. No. Su sitio era el ayuntamiento. Existía la posibilidad de acoger unas seiscientas personas en diferentes espacios habilitados y nadie quedó fuera. Otra opción podria haber sido dejar acceso libre al salón de actos y después ir ocupando los diferentes espacios. ¿Se imaginan que haciéndolo así hubiera quedado fuera del acto, por ejemplo, un diputado autonómico, el presidente de la Junta Local, la reina del encuentro o la musa de la música? Se les hubiera acusado de falta de previsión, de no saber estar a la altura... En conclusión, cualquier opción no hubiera satisfecho a todos por igual. Así que mi aplauso a los organizadores por hacerlo así: todos cupimos.
-En segundo lugar, los comentarios que la gente hizo durante las intervenciones de los concejales. Leo en otro blog un hecho que yo mismo vi: Mientras hablaba Bresó una mujer le decía : -¡ya no engañas a nadie!- . Rápidamente le hicimos callar entre todos los que estábamos allí. Y no fue la única. Antes de este incidente nos cuentan que en el salón de actos un/a invitado/a comenzó a soltar improperios contra el nuevo equipo de gobierno a sus acompañantes ante el estupor de las personas que se encontraban a su alrededor que no podían evitar escucharlo dado el volumen y el tono empleado. Y también un grupo de amigos - no eran unos chiquillos, desde luego- en el vestíbulo del ayuntamiento, cuando los concejales tomaban posesión de su acta, se mofaban de los que lo hacían en castellano o elegían la fórmula del juramento. Impresentables hay en todas partes.
-Por último, los discursos de los tres portavoces y de la alcaldesa. Sobresaliente para los cuatro. Sin caer en lo institucional y pedante, supieron estar a la altura de las circunstancias. Elegantes y reivindicativos los dos de la oposición y receptivos y agradecidos los del portavoz del PP y la alcaldesa. En otros pueblos, los mismos discursos han causado sonrojo entre sus vecinos. Parece que podemos estar orgullosos de los nuestros.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

TE OLVIDAS DE LOS GRITOS AL JURAMENTO DE SEVERINO YAGO Y MARI CARMEN LIZONDO,

NO SE CUAL ES TU INTERPRETACION,

CAEN MAL, HAY SALSA ROSA, O ES QUE POR SER DE VIVIENDA Y URBANISMO, SE HAN METIDO CON ELLOS, ???

Arturo García dijo...

Mi interpretación es la que ya he dado: Las personas que actúan así, como si estuvieran en un bar con sus amigotes, son unos maleducados, zafios y gañanes